Déjame que te cuente un poco sobre mi relación con los animales y la Comunicación Animal.
Me crie en una ciudad y nunca he tenido pueblo; así que, en mi infancia, mi relación con los animales y la naturaleza se limitaba a los parques, los veranos y a verlos más bien de lejos. A pesar del asfalto y del cemento, siempre me he sentido muy vinculada a los animales, los bosques, los árboles, la tierra, el mar, el sol, las flores, el viento, las montañas, la nieve… al Amor y Cuidado de La Tierra, de nuestro hermoso y fascinante hogar y de todas sus criaturas.
Mi primera convivencia con un animal fue con ocho años. Llegó a la familia un periquito al que llamamos Jimmy. Aprendió a decir algunas palabras como: “Jimmy bonito, cuchi cuchi, bonito”. Le dejábamos la jaula abierta y salía cuando quería. Muchas veces se posaba encima de mi hombro y se quedaba ahí. Andábamos por la casa como los piratas. Estudiábamos juntos y me picaba las hojas de los deberes y de los libros. Cada vez que me sentaba a ver la tele, se quedaba dormido encima de mi corazón. Vivió más de diez años. Cuando murió fue un drama y, por supuesto, fue enterrado con todos los honores en un camposanto. Te cuento su historia en mi artículo del blog
“Animales desaparecidos (Parte I)”.
En el año 2010, vi en una web un taller de telepatía con los animales. Me pareció curioso y pensé: “¿Por qué no?”. Cuando lo hice, descubrí que la capacidad para comunicar con los animales ya estaba en mí. Me di cuenta de que determinadas experiencias que había tenido a lo largo de mi vida con los animales y las plantas eran “comunicaciones”.
De manera que, alguien como yo, que no había tenido una infancia romántica rodeada de animales ni había vivido inmersa en la naturaleza, resulta que “podía y sabía” comunicar con los animales.
Por esa misma época, coincidió que empecé a convivir con dos gatos. Yo no era su responsable, pero los gatos pasaban mucho tiempo conmigo. Aprendí que los gatos son los que te eligen, no tú a ellos por mucho que insistas. Y por si no era suficiente, en mi zona había un par de colonias felinas a las que, de forma natural, empecé a cuidar; de manera que, sin pretenderlo, aprendí muchísimo sobre la Comunicación Animal gracias a un montón de gatos.
La gata a la que beso en la foto es Su Alteza Serenísima La Maharaní Jazmín. Nuestros destinos se cruzaron en el 2017 después de un largo peregrinaje de casa en casa y abandonos que la enfermó gravemente. Era muy buena y tranquila. Yo la adoraba. Me enseñó muchas cosas. Falleció el 21 de julio de 2021. Fue mi amiga, cómplice y compañera. Hizo que mi vida fuera más bella y consciente. La inundaba de amor, luz y alegría. Su presencia me llenaba de paz y serenidad. Aun la echo de menos, fui muy feliz con ella. No puedo más que agradecerle desde lo profundo de mi corazón que hubiera llegado a mi vida y decidiera quedarse.
MÁS COSAS
En el año
2024, Penelope Smith, la pionera y gran divulgadora de la Comunicación Animal o Comunicación Telepática Interespecies, como la denomina ella, comenzó a impartir cursos después de muchos años. Nació en 1946 en Estados Unidos y lleva más de cincuenta años dedicada en cuerpo y alma a la
Comunicación Telepática Interespecies. Te hablo de ella en mi artículo del blog
“Qué es la Comunicación Animal y cómo puede ayudarte” y también, en mis cursos.
En abril de 2026 finalicé la Certificación Profesional de Comunicación Animal (The Animal Communication Certification Program) de Penelope Smith. Ha sido una experiencia impresionante, única y maravillosa. Es una mujer excepcional, valiente, sabia, divertida y muy compasiva. He aprendido muchas cosas y además, me ha confirmado que estoy en el camino correcto, que mi forma de comunicar y de entender la Comunicación Animal es como la suya. Ha sido un honor ser su alumna. Me siento muy feliz y agradecida.
Desde que comencé, mi viaje ha sido solitario, de mucho trabajo personal e investigación. Mi referencia ha sido mi propio camino que, a medida que iba experimentado y practicando, se iba desplegando ante mí de forma natural. Solo he seguido las señales y encontrarme con Penelope ha sido una recompensa.
Comunicar con los animales es mucho más de lo que parece. Es una forma de vida. Es caminar en la Belleza, en la Unidad, en la Alegría de vivir, en la magia y el misterio de la Vida. Es un camino espiritual de crecimiento, consciencia y apertura. Los animales son espirituales como todos los seres y especies que habitamos este planeta. Todos somos la misma esencia.
PARA CONCLUIR
No sabía que tenía la capacidad de comunicar con los animales, descubrirlo me cambió la visión de la vida, la realidad, la conciencia, mi relación con los animales, con el mundo y conmigo.
Traemos de serie la capacidad de comunicarnos con los animales y con todas las formas de vida que pueblan el planeta. Solo hace falta abrirse y tomar conciencia con alegría.
He comprobado que con entusiasmo y una buena metodología, puedes potenciar tus habilidades y talentos hasta vivir experiencias que te sorprenderán y que, ahora mismo, ni sabes que son posibles. La capacidad de comunicar con los animales no deja de crecer y transformarse si practicas y dejas que te vaya guiando, a cada persona se le apertura de una forma y su camino es único.
La Comunicación Animal no solo es real, sino que tiene un poderoso y transformador efecto en la persona, el animal y en su relación.
Me gusta difundir todo lo que he experimentado e investigado para que pueda llegar al mayor número posible de personas. Me siento en la obligación de contarte todo lo vivido, tanto por ser la voz de los animales como para que te des cuenta de que puedes vivir una vida mucho más rica, profunda y mágica.
Me gustaría que todas las personas como tú, que estáis abiertas a vivir una vida más plena, que amáis a los animales, a la Naturaleza y al planeta Tierra, podáis descubrir vuestra capacidad para comunicar con los animales y vivir un proceso transformador porque tenéis todo un universo infinito de experiencias por vivir.
MI MANIFIESTO
Si quieres saber más sobre los principios y valores que me mueven, te invito a leer “Mi Manifiesto” y el Código Ético que redactó Penelope Smith en 1990 traducido por mí. En “Mi Manifiesto” he condensado en 11 frases el corazón de mi trabajo. El tiempo de lectura es de 20 segundos; el del Código Ético, un poquito más.